Desperté empapada, no veía nada, simplemente sentía humedad, oía algo extraño, no estaba bien segura de lo que era, pero no era mi despertador. Apenas lograba abrir los ojos, tenía la garganta seca, no musitaba palabra. Ya más consiente, sentí la necesidad de mojarme los labios, estaban secos, para mi sorpresa. Seguía en un trance que no me dejaba identificar el lugar en donde me encontraba, no era mi cama, tampoco era mi sofá, y mucho menos el sillón del computador donde solía quedarme dormida, todavía veía imágenes borrosas del sueño tormentoso que tuve, del cual prefiero no acordarme.
Por fin abrí los ojos, por un momento pensé que estaba ciega. Recupere nitidez en la imagen, y vi un pequeño punto blanco en el cielo. No logre reconocer nada más que eso. Sentí la necesidad de levantar las manos del suelo, sentí fatiga y adopte una posición fetal, aruñe el suelo y mis uñas se untaron de barro, me alarmé.
Luego me di cuenta que estaba más mojada de lo que pensaba, y que estaba haciendo más frio del que sentía, todavía seguía en mi lucha contra el sueño, la cabeza me pesaba, los parpados se cerraban, los parpados se cerraron. De pronto cayó una gota sobre mi mejilla, quede inmediatamente sentada, con los ojos abiertos de par en par, fue como si me hubiera caído una roca encima. Me frote los ojos cuidadosamente, previniendo untarme de barro, pero no lo logre, entonces me quite el saco que tenia puesto y me limpie la cara, trague saliva y observe a mi alrededor.
Veía un horizonte, un cielo estrellado, sombras de pequeños animales caminando, veía rocas, una roca gigante, que, no era una roca gigante, era un barco. Me parecía imposible estar donde estaba, ¿Era mar lo que tenía en frente mío? Negué con la cabeza la posibilidad de encontrarme en una playa, lo último que recuerdo que hice, fue un viaje en bus, iba con unos amigos, pero no tengo más recuerdos sobre eso.
El sonido de las olas, me re confirmo que efectivamente me encontraba en una playa. Quede perpleja, tenia dolor de cabeza, el ruido era mucho, no lograba concentrar mi pensamiento, tenia imágenes rodando por mi mente, unas van y otras vienen, sentí poco a poco la necesidad de caerme, y quedarme dormida nuevamente, pero necesitaba comprender por qué estaba allí. Nunca en mi vida había estado tan confundida, tan desubicada.
Un rayo de luz cayó en mis ojos, era de día. Tardé tiempo en incorporarme nuevamente a la realidad, trate de abrir los ojos, pero la arena se entró, me senté rápidamente y me limpié con lo que encontré.
Efectivamente me encontraba en una playa, rocosa, con un barco en frente mío, anclado a la costa, y yo tirada en el suelo, mojada, y totalmente desubicada.
No pasó mucho tiempo, para que estuviera parada ya, sentía que de un momento a otro me iba a caer, pero no fue así. Para mi sorpresa empecé a correr, hasta llegar al barco, me mareé y me senté. Luego recordé, que el sueño que tuve anoche, no fue un sueño, fue una memoria, una realidad.
Ahora recordé todo con más claridad, la mañana llego no solo iluminando el lugar donde me encontraba, si no también iluminando mi memoria.
No vale la pena hablar de por qué llegue allá, estaba concentrada recordando y mi estomago rugió.
La fatiga era tan grande, pero no lo suficiente como para buscar alimento, primero que buscar a mis amigos, no logré hallar a nadie, estaba sola, en la mitad de una playa que seguramente tenía mucho más que arena y mar a su alrededor.
Cuando miré hacia atrás, hacia el lugar donde estaba dormida, observe una gran colina, era tan grande que parecía casi ser una montaña.
Y fue ahí, cuando tome la peor decisión de mi vida, introducirme en esa selva.
Pensé que iba a estar a salvo allá dentro, después de tantos programas de supervivencia ¿cómo no iba a ser capaz de ponerlos en práctica?
Encontré un par de frutas, y sentí alivio.
Pasaron los días y pasaron las noches. Llega un momento en el que no me preocupé por nada más, si no por sobrevivir, no pensé en cómo salir de allí, simplemente todos los días avanzaba mas y mas, rezando a cada instante, por no encontrarme ninguna serpiente, pues ese si sería mi fin.
Me di cuenta, que llevaba 5 o mas días sin hablar, solo escuchaba la voz en mi mente, que a propósito hace rato no la había vuelto a escuchar, se me volvió rutinario, andar los caminos de la selva, concentrada en los pasos que daría, y observando la maravillosa fauna y flora a mi alrededor.
Traté de hablar, y no me salían palabras, tenía miedo de volverme loca, de empezar a hablar con los animales, y perder la cordura. Pero tenía que arriesgarme, así que decidí empezar a cantar.
Hubo momentos que sentía que nunca llegaría a la civilización, momentos de terror, por las noches más que todo, me acordaba de las historias de los prisioneros, y entraba en pánico, hasta que me quedaba dormida llorando. Otras veces, solo pensaba en el momento de la picadura de la serpiente, y en lo increíble que había sido no haberme topado con ninguna, Gorgona, la isla de las serpientes.
Otras momentos me sentía la persona más afortunada del mundo, al encontrarme en un paraíso tan espectacular, pero todo eso se perdió cuando analizaba que iba a estar allí por mucho más tiempo, que no lograría salir nunca, y moriría de hambre, o de una picadura de serpiente, si, las serpientes nunca salieron de mi mente durante el transcurso de mi ‘’travesía por Gorgona’’.
El día más importante, fue ayer, ayer cuando vi unas ruinas, supuse que estaba en la cárcel, o bueno, en lo que quedaba de ella, supuse que cerca debería haber civilización, debía haber alguien cerca, no podía estar sola en esta isla.
Logre introducirme en la prisión y por fin sentí la sensación de solidez, de estar parada en algo firme, cuando de pronto escuche la voz de alguien, era una persona, creo que fue el momento más feliz de mi vida, quede perpleja y no musite palabra, debí lucir terrible, ya que el, salió corriendo, afortunadamente logre musitar palabra alguna, y le grite ‘’espere’’.
Inmediatamente paró, giró me dio la mano y me pregunto que necesitaba, le conté mi historia mientras nos dirigíamos al lugar donde me encuentro hoy, el hotel.
Me albergaron, me dieron ropa nueva, y comida, me ofrecieron una habitación en donde por fin logre dormir como hace dos semanas no lo hacía.