Iguales, sí, pero también diferentes. Iguales en derechos, en respeto y dignidad. Iguales pero protegidas, defendidas en el ser y en el pensar. Iguales y legitimas. Iguales, sin vulneraciones ní femenicidios, sin abusos y vergüenzas. No más lapidaciones, no más masacres, no más violaciones, no más golpes, no más dolor acumulado. No más practicas ancestrales de museo mandadas hace tiempo a recoger por los derechos humanos y que no hay antropología que pueda reivindicar. ¡No más clitoridéctomias!. ¡No Más!
Gilma Alicia Betancourt.
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