No hablemos de finales, si ni siquiera sabemos comenzar, no sabemos describir lo que sentimos, no sabemos permanecer en las bocas que mordemos, en los ojos cazadores, en las sombras, en los cuerpos. Permanecer en los incendios que iniciamos. No sabemos nada, no sabemos quiénes somos, hay quienes son calles solas, ciudades abandonadas, hay quienes son sombras, sonidos en el viento, letras palpables. Hay quienes no son. No somos, no sabemos si pertenecemos.
Hay quienes existen por creación, yo no existía, era otra, antes de aquella noche, que me seguía tu sombra, éramos nada y tanto. Encontré entonces una vida que no era mía, una historia que no me tocaba. No me importó. Nos odiamos entonces por habernos querido. Esa fue nuestra historia de amor.