Las mujeres, desde jóvenes, privadas de la infancia, realizan las tareas más duras y las que presentan mayor riesgo para la salud; las responsabilidades de la reproducción, la división sexual del trabajo y no reciben educación y capacitación. Aunque esta situación es común en todos los grupos sociales, lo es más en el caso de las mujeres pobres, la inmensa mayoría de las mujeres indias, para las que la falta de medidas sanitarias, de higiene, de alimentos y de educación hacen casi imposible que puedan cubrir sus necesidades mínimas y garantizar la dignidad que merecen como seres humanos. Muchas familias acaban vendiendo a sus hijas o las casan a cambio de dinero.
India es uno de los pocos países del mundo donde la población de mujeres es inferior a la de los hombres con alrededor de 929 mujeres por cada 1000 hombres y donde la esperanza de vida es inferior para las mujeres. A la discriminación por género hay que añadir la discriminación de clase, casta, etnia y edad. Nacidas en un entorno familiar y de condiciones económicas y socioculturales que no favorecen su desarrollo como personas, esta discordancia entre los derechos de hombre y mujer viene respaldada por la Constitución India, a lo que hay que unir los prejuicios sexistas del Gobierno, la ausencia de la mujer en el Parlamento y en los órganos y consejos de adopción de decisiones que afectan a sus vidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario