jueves, 20 de enero de 2011

La mujer en india, prácticamente no valemos nada.

El papel de la mujer india en la sociedad ha quedado relegado a lo largo de los siglos a un segundo plano, supeditado a la voluntad del hombre. En un país en el que más del 34% de sus habitantes (unos 349 millones de personas de una población total de 1.028) vive con menos de 0,80 euros al día, las familias tratan de casar a sus hijas cuando aún son niñas y trabajan duramente para cumplir con la obligación social de afrontar el pago de la dote. Como método para no tener esa carga económica que puede hundir la economía familiar, empezó a crecer el número de abortos, hasta que el Gobierno detectó que en su mayoría eran casos en los que el bebé sería mujer. Por esta razón, desde 1996 una ley persigue poner fin a lo que califica de 'feticidio de féminas' y prohíbe las pruebas de determinación de sexo. También prohíbe revelar el sexo del bebé, aunque se pueda confirmar por ecografías que se hacen con otros fines.

Las mujeres, desde jóvenes, privadas de la infancia, realizan las tareas más duras y las que presentan mayor riesgo para la salud; las responsabilidades de la reproducción, la división sexual del trabajo y no reciben educación y capacitación. Aunque esta situación es común en todos los grupos sociales, lo es más en el caso de las mujeres pobres, la inmensa mayoría de las mujeres indias, para las que la falta de medidas sanitarias, de higiene, de alimentos y de educación hacen casi imposible que puedan cubrir sus necesidades mínimas y garantizar la dignidad que merecen como seres humanos. Muchas familias acaban vendiendo a sus hijas o las casan a cambio de dinero.

 India es uno de los pocos países del mundo donde la población de mujeres es inferior a la de los hombres con alrededor de 929 mujeres por cada 1000 hombres y donde la esperanza de vida es inferior para las mujeres. A la discriminación por género hay que añadir la discriminación de clase, casta, etnia y edad. Nacidas en un entorno familiar y de condiciones económicas y socioculturales que no favorecen su desarrollo como personas, esta discordancia entre los derechos de hombre y mujer viene respaldada por la Constitución India, a lo que hay que unir los prejuicios sexistas del Gobierno, la ausencia de la mujer en el Parlamento y en los órganos y consejos de adopción de decisiones que afectan a sus vidas.

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