Las cabezas no sólo están llenas de neuronas, de polvo, y de espacio vacío, en cada cabeza habita una persona, o bueno, un ser vivo con apariencia de humano. En la cabeza de los hombres hay una niña y en la cabeza de las mujeres hay un niño.
Y así es como comienza la historia de Adelaida, el pequeño ser que habitaba en la cabeza enorme de Germán.
Germán era un fotógrafo que trabajaba en una empresa en donde apenas le pagan el mínimo, fotografiando frutas exóticas para las campañas publicitarias de ésta, pero eso no importa pues Germán siempre tenía la cabeza ocupada escribiendo libros que nunca se publicaron.
Ésta historia no goza de mucho sentido, pues era poco el sentido que tenía la vida de Germán. Él vivía solo, con un gato llamado Bigotes, salía ir a trabajar todos los días hasta las 6 de la tarde de Lunes a Viernes, y a veces el tren se retrasaba y la noche lo acompañaba hasta su hogar.
Todos los días transcurrían del mismo modo, monótono y sin gracia.
Adelaida mientras tanto, rozaba con sus pies los sueños de éste pobre fotógrafo sin fama y sin mujer, y era hora de empezar su trabajo. Adelaida nació a los 13 años de edad de Germán el 14 de Febrero de 1974 cuando se suponía la iba a necesitar para conquistar a las niñas y tener su primer amor, pero Adelaida nunca ha hecho su trabajo, ya que él no tiene mucha disposición para las mujeres. La soledad no sólo había sido de gran compañía para ella, Germán por su parte gozaba de ésta compañía oscura, con felicidad y plenitud. A pesar de no ejercer un trabajo en la mente de él, Adelaida llegaría su fin el 14 de Febrero de 1992, cuando Germán tuviera 31 años de edad. Sólo faltaba un año para la muerte de Adelaida, y ella andaba llorando y quejándose sin respuesta alguna de él, que ignoraba completamente su existencia, así como todos nosotros ignoramos la existencia de millones de seres como Adelaida en nuestras huecas cabezas.
Un día no muy distinto a los demás, Germán se encontró con la chica que le había gustado toda su juventud, ella era mesera del restaurante favorito de él, al que iba a comer únicamente los fines de mes para darse ''su merecido descanso''.
Adelaida, despertó apresurada y empezó a chocar con el lóbulo frontal de Germán haciendo presión en la frente, y obligando a Germán a saludarla.
Para él fue un momento embarazoso, pero para Adelaida era la única oportunidad de cumplir con su trabajo.
Con dificultad, la chica trató de reconocer a Germán , que estaba parado frente a ella, son una bufanda gris, y unos zapatos cafés, y sus anteojos enromes que cubrían la mayor parte de su rostro. Al ver Germán que ella no se acordaba de el, el se quito sus anteojos y dejo a la vista su apenado rostro, e inmediatamente ella salto a sus brazos.
El momento de pena había pasado, por lo menos para ella, pero el seguía avergonzado ya que no acostumbraba a hablar con chicas, y mucho menos con la que le robó los sueños dejándolo en un insomnio infinito en las noches de su juventud. ¿Cómo olvidar el nombre de aquella chica?, ¿Cómo no recordarla, a ella la chica de sus sueños? Adelaida, Adelaida Berg.
Mientras la chica de los sueños de Germán pronuncio su nombre ''Adelaida Berg'', Adelaida el pequeño ser de la cabeza de Germán salto tan fuerte que se pego en la cabeza con el lóbulo parietal de él quedando inconsciente por unos segundos, pero incorporándose nueva y rápidamente, Adelaida reconoció que la chica que estaba parada justo en frente de Germán es su futura esposa.
Ya sabrán ustedes, por qué Adelaida el pequeño ser de las tinieblas de una cabeza, y Adelaida la esposa de Germán tienen el mismo nombre.
El resto es historia, se casaron el 14 de Febrero de 1992, el día de la muerte de Adelaida, que pasó desapercibida por Germán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario